viernes, 22 de marzo de 2013

EL BRITANO CAPITULO 65

A  la mañana siguiente todo el mundo se levantó muy tarde.  Ane se había dormido, Marcelo   también y la única que se había levantado temprano fue  Isra.  Por lo tanto  los baños  se retrasaron , pero  a pesar del cansancio , Edward y yo  ayudamos en la tarea  de bañar  a los  niños.  Los queríamos como  si   fuesen nuestros  , aunque  estábamos encariñados con los pequeñines ,  Nela  y  Tomas.
Marcelo tenía a sus favoritos :  Manuel  y  Cosia.

- Bella....  yo  quiero que tú me bautices -  me dijo de repente  Nela  mientras le lavaba  el cabello.

- Pero... tú ¿no estás bautizada? - le  pregunté sorprendida.  Suponía que si los niños  eran  cristianos , estarían  bautizados.

- No,  yo no.  Marcelo dice  que  cuando  sea  mayor.

Tenía algo de lógica esperar  a que  un  niño  fuese  algo mayor , unos 12  años  o así.  En  Roma,  a los  12 años  se les daba la toga  viril  y el anillo del padre.

- No te preocupes,  crecerás  muy pronto , y  Jesus  te  quiere  igualmente, aunque seas  pequeña -  le  respondí.

- Bella  tú eres  buena, muy buena -  me respondió,  y yo  le di un beso  en la frente.  Me  preguntaba si cuando  yo tuviera  a mi hijo  todavía  habría sitio en mi corazón para seguir amando a  estos niños. No quería ser una madre  posesiva  y amar  solamente a  mi hijo.  Debía comentarle esto  a Edward.

Una  vez  lavados  y  peinados  todos los niños, y con las ropas  limpias , llegó  Marcelo   y comenzó a repartir  besos a todos . También me besó a mi.

-Comamos  todos en la cocina, tengo que decir algo importante - dijo  Marcelo

Edward  y  yo fuimos  a cambiarnos de ropa, pues estábamos empapados,  y regresamos enseguida.

El  desayuno  se había convertido en almuerzo. Comimos  pan, sobras  del día  anterior  y unas  tortas dulces  que  Marcelo  había comprado  en el mercado  .  Ane había  estado demasiado nerviosa  para hacer dulces . Adoraba a su amo  y el día anterior  había estado angustiada  por él  y por nosotros .

Devoramos  la  comida  enseguida, pues estábamos hambrientos , y en el postre  Marcelo  dijo :

- Todos  teneis  que  saber  que  he nombrado  ya  a mi heredero,  el que heredará esta granja  y  vuestro cariño  cuando  yo  muera :   Edward.

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